DESCUBRE SÉTE LA VENECIA DEL LANGUEDOC Y LAS NUEVAS TENDENCIAS EN GASTRONOMÍA Y BIEN ESTAR

Estos días he viajado por el Sur de Francia y quiero que conozcáis la ciudad de Sète y sus alrededores.



Sète, es como una isla al borde del Mediterráneo, por un lado está rodeada por la Laguna de Thau y por el otro lado el mar Mediterráneo. Este lugar se encuentra en el corazón del Languedoc. Tiene un gran puerto de pesca en el centro de la ciudad, con cruceros, veleros y barcos de pesca, este fondeadero debió su riqueza especialmente al comercio del vino en el siglo XIX.



En pleno centro de Sète se encuentra un lugar mágico, el Hotel de París, donde he podido disfrutar de unas noches de absoluto descanso rodeada de arte y belleza. El Hotel ofrece 36 habitaciones completamente diversas porque cada habitación se declina por un tema diferente aunque siguiendo un estilo contemporáneo.



Una de mis primeras excursiones fue la del monte Saint Clair, con la capilla de Notre Dame de la Salette en su cima, es un lugar de peregrinación. Sus 183m. de altura ofrecen un panorama excepcional de la ciudad, las playas y sus puertos.



Una vez en el puerto, descubro que en Sète el canal desempeña la función de plaza pública. No solo la ciudad ha crecido a su alrededor, sino que también es donde se exhibe la gente. Aquí es donde, entre los dos puentes, en esta parte del canal llamado Cadre Royal, se desarrollan durante el verano las muy populares justas náuticas. Estas son las prendas típicas.



Las tradiciones de Sète están presentes en sus especialidades a base de pescado y marisco, como la “bourride”, la “rouille” de sepia y los calamares rellenos, sin olvidar las ostras, los mejillones y las almejas de la laguna de Thau. Os recomiendo el restaurante L’Oranger, donde la talentosa Chef Valery con su “Cuisine de Femme”, propone una cocina que equilibra armoniosamente los sabores más sutiles y decora los platos con refinamiento. Sorprendentes los vinos biológicos Domaine Bassac.



Las tierras que rodean la laguna de Thau producen vinos especiales como el Muscat de Frontignan o el mejor muscat del mundo el “Sol Invictus”, ambos poseen un sabor dulce por eso se toman como aperitivo o para postres. Para los mariscos en cambio, el vino blanco seco de la zona, el Picpoul de Pinet.



Si lo que añoras son los sabores como los de antes, los sabores auténticos y sin artificios, como cuando eras pequeño y te cocinaba la abuela, entonces debes visitar el restaurante de Tony Vives el “Terre et Mer” en Sète. Tony Vives, afamado cocinero de Paris, tenía un sueño regentar su propio restaurante pero un lugar de la costa francesa donde hubiera mucho sol y gentes apacibles. Aunque el restaurante es pequeño y carece de sofisticaciones, eso no es importante si la calidad del producto y su elaboración son excelentes, como es el caso de Terre et Mar.




CENTRO THERMAL O’BALIA

Dispongo de una tarde entera para visitar el Centro O’Balia, el 1er Spa Thermal en el Mediterráneo de Balaruc-les-Bains, al borde del lago Thau junto a la pequeña población de Bouzigues, muy cerca de Sète.



Este espacio es un lugar único de placer y relajación, donde a través de una combinación de agua termal, rica en oligoelementos y originales tratamientos de Spa, se puede vivir un momento único de relax que pueden ser unas horas, un día o más en solitario o entre amigos.El centro O’Balia dispone de: solárium exterior, sauna, clases de baile, aguagym, hidromasajes, tratamientos corporales y faciales con los productos Omnisens. Aquí me podéis ver con un tratamiento facial.



El lugar ideal para los amantes de las ostras es Bouzigues, un pueblo a la orilla de la laguna de Thau. Aquí se encuentran algunos restaurantes, terrazas con vistas a la albufera y al puerto deportivo con un museo de la ostricultura. Me han hablado muy bien de las pequeñas factorías ostrícolas que bordean la albufera como la del Mas “Les Demoiselles Dupuy”, un negocio familiar regentado por Romain Dupuy, que en el pasado fue un ejecutivo en parís que lo dejó todo para dedicarse al cuidado de sus bateas que quizá no le den para lujos, pero le permite estar en contacto con la naturaleza.



Por cierto, las ostras se pueden comer de mil maneras, pero recién cogidas y abiertas en el propio Mas de Romain, es como mejor están.



Sète es la cuna de numerosos artistas, como el poeta y cantante Georges Brassens y el célebre poeta Paul Valéry.


Texto y fotos: Alicia Miralpeix
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