RANIA DE JORDANIA ABOGA POR LA EDUCACIÓN A TRAVÉS DEL MOVIL

Se ha celebrado el congreso Mundial del Móvil en Barcelona, en el que la Reina Rania de Jordania ha impulsado la campaña 1 Goal Educación para todos, que también ha contado con el apoyo de la organización GSMA, organizadora del congreso, con la colaboración de la FIFA, la Copa del Mundo 2010, la Campaña mundial de Educación y dieciocho operadores de telefonía.

La Reina Rania hace un llamamiento a la industria de las telecomunicaciones para que ayude a que la educación mediante el móvil llegue a todos los niños del mundo. Es notorio que es una mujer de su tiempo, aficionada a la tecnología y a las redes sociales, como Twitter.

La mujer del Rey de Abdalá II causó mucha expectación, debido a que es contemplada como la Reina “top model” por excelencia, aunque para otros es considerada “fashion victim” por sus ostentosas elecciones y para los jordanos “la reina de los bolsos” por su excesiva afición a los complementos de lujo. Para el evento lució un vestido ajustado gris, con un cinturón finito, chaqueta corta, entallada y blanca, zapatos Chanel bicolor y como le gusta la comodidad en los pies no lució tacón exagerado. No abusa de escotes ni del corto de la falda, además le gustan las joyas discretas y su maquillaje es natural resaltando los ojos y los pómulos.



Cuando la soberana jordana ascendió al trono en el 1999, sus facciones fueron esculpidas por las manos de expertos cirujanos. Ahora bien lo que es indiscutible es su preparación, su gran estilo, su elegancia y marca tendencia hasta el punto que, la Princesa de Asturias, encuentra en ella una referencia a emular.

La Reina Rania no solo deslumbra por su aspecto físico y su manera de vestir, sino que magnetiza cuando expone sus puntos de vista en el foro económico y social que cada año se realiza en Davos y tiene su propio criterio cuando diserta con algún mandatario importante.

Es muy valorada por su trabajo como defensora de causas perdidas y porque realiza grandes labores humanitarias.



Texto: Alicia Miralpeix
Foto: Meritxell Vallve